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Gobierno anuncia subsidio al combustible de RD$ 1,189.8 millones

El Gobierno dominicano volvió a intervenir el mercado de los combustibles con un subsidio extraordinario de RD$1,189.8 millones para amortiguar el impacto local de la guerra en Medio Oriente. La medida, anunciada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), busca evitar que el alza internacional del petróleo se traslade de forma abrupta al bolsillo de los consumidores dominicanos.

El punto más sensible de la decisión oficial fue congelar el Gas Licuado de Petróleo (GLP), combustible clave para miles de hogares y para buena parte del transporte. Al mismo tiempo, el MICM limitó a RD$5.00 por galón el reajuste de las gasolinas premium y regular, así como del gasoil regular y óptimo, en un intento de contener la inflación importada.

Qué decidió el Gobierno para la semana del 14 al 20 de marzo

Para la semana del 14 al 20 de marzo de 2026, la gasolina premium se venderá a RD$295.10 y la regular a RD$277.50 por galón. El gasoil regular costará RD$229.80 y el óptimo RD$247.10. El GLP, en cambio, se mantendrá en RD$137.20, mientras el gas natural seguirá en RD$43.97 por metro cúbico.

Donde sí se refleja con crudeza el choque externo es en los combustibles de uso más técnico o industrial. El avtur sube RD$67.37 por galón, el kerosene RD$73.20, el fueloil #6 RD$32.43 y el fueloil 1%S RD$27.01. Esa diferencia ayuda a dimensionar el costo fiscal de la contención aplicada a los combustibles de mayor consumo masivo.

La tasa de cambio promedio semanal usada para estos cálculos fue de RD$60.93, según las publicaciones diarias del Banco Central, otro dato clave porque el mercado local de combustibles depende tanto del precio internacional del crudo como del comportamiento del dólar.

Por qué la guerra en Medio Oriente afecta a República Dominicana

El contexto internacional explica la urgencia de la medida. Reuters reportó este 13 de marzo que el Brent superó los US$100 por barril y que la volatilidad se disparó por la guerra con Irán, los daños a infraestructura energética y la persistente disrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el flujo mundial de petróleo.

Para República Dominicana, importadora neta de hidrocarburos, esa presión externa se traduce en un dilema fiscal y social: o se traslada el aumento completo al consumidor, con más inflación y mayor costo de vida, o el Estado absorbe parte del golpe. Esta semana, el Gobierno optó de nuevo por la segunda vía, comprando algo de estabilidad interna a un costo presupuestario elevado.

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