El diálogo urgente sobre la crisis de Haití y su gran impacto en el país se desarrolló en seis ejes temáticos y produjo acuerdos, consensos, documentos, sugerencias legislativas, así como recomendaciones para garantizar la seguridad del Estado y la soberanía nacional.
Según el Consejo Económico y Social (CES), los seis ejes temáticos fueron: Migración, Comercio bilateral, Desarrollo de comunidades fronterizas, Seguridad nacional, Relaciones internacionales y Asuntos laborales.
En su informe final, apunta el CES que los acuerdos tendrán que ser asumidos por este y por los próximos Gobiernos, en una tarea de largo alcance que, además, deberá recibir el respaldo de la comunidad internacional y del liderazgo de Haití, para así lograr los objetivos de Estado trazados en el tiempo, a fin de procurar la paz y la concordia entre ambos pueblos.
Se elaboraron seis documentos de consenso, a través de “un proceso deliberativo abierto, plural y técnicamente riguroso, donde prevaleció el espíritu de cooperación por encima de las diferencias”.
El diálogo, protagonizado por el presidente Luis Abinader y los exmandatarios Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina, establece que la crisis haitiana arroja sobre el país serias amenazas: “presiones migratorias excepcionales, tensiones sobre los servicios públicos, riesgos a la seguridad nacional y desafíos a la aspiración de un comercio transfronterizo organizado“.
“Debe entenderse que la implementación de los acuerdos requiere distintos períodos presidenciales. Algunas tareas deben considerarse prioritarias, mientras que otras se desarrollarán a lo largo de varios años. En ese último caso, abogamos por que los acuerdos sean asumidos por la presente administración de gobierno y por las que vendrán a lo largo de los próximos años, adaptándose de forma responsable a las circunstancias cambiantes.”
“Estas páginas recogen los frutos de nuestro esfuerzo colectivo, plasmados en acuerdos que nuestros mandantes acogen como propios y que procurarán impulsar, desde sus distintos roles. Nos motiva el convencimiento de que los desafíos más complejos solo pueden enfrentarse desde la disposición de dialogar, que es el punto de partida hacia la armonización de propósitos y la cooperación constructiva. Este documento representa una apuesta por la paz, la estabilidad y la dignidad de un país en el mundo que apela al orden y a la democracia como herramientas para forjar un destino próspero y seguro”, indica el CES.
