MADRID. La Selección Argentina de Lionel Scaloni y Lionel Messi firmó este martes una de las páginas más heroicas de su historia reciente. En un partido que parecía completamente perdido, la Albiceleste revivió de entre las cenizas para levantar un 0-2 en contra en apenas 11 minutos, imponerse por 3-2 ante Egipto y sellar su boleto a los cuartos de final, donde ya espera al vencedor del duelo entre Suiza y Colombia.
Un inicio cuesta arriba y penal errado
El encuentro comenzó con máxima tensión. Argentina avisó primero con una gran jugada de Rodrigo De Paul que Enzo Fernández, con todo el arco a su disposición, envió inexplicablemente fuera. La respuesta de Egipto fue letal: a la salida de una falta, Marawan Attia colgó un balón preciso al corazón del área y el central Yasser Ibrahim le ganó la posición a Lisandro Martínez para conectar un cabezazo impecable que abrió el marcador.
Lejos de amilanarse, el campeón del mundo reaccionó rápido y, solo tres minutos después, consiguió un penal a favor tras una infracción sobre Nicolás Tagliafico. Sin embargo, el destino parecía ensañarse con la Albiceleste: el arquero egipcio Shobeir se vistió de héroe, le adivinó el remate a Lionel Messi y contuvo el disparo, manteniendo la ventaja africana y dejando a Argentina al borde del colapso psicológico tras encajar un segundo gol posterior que ponía el panorama color de hormiga (0-2).
11 minutos de pura locura albiceleste
Cuando el reloj agonizaba y solo quedaban 11 minutos para el pitazo final, la mística argentina emergió en su máxima expresión. Con más corazón que fútbol ordenado, pero con el orgullo intacto, los dirigidos por Scaloni desataron una ráfaga ofensiva que desmanteló por completo a la defensa egipcia.
Tres goles prácticamente consecutivos desataron la locura en las tribunas para consumar un 3-2 que parecía utópico minutos antes.
