En las entrañas de un estudio del Palms Casino Resort, en Las Vegas, Céline Dion se prepara para un regreso largamente esperado. Rodeada de pesas, una barra de ballet y un piano, la cantante canadiense se ejercita con disciplina bajo la luz tenue del recinto, mientras su entrenadora la observa.
Este escenario, normalmente reservado para la grabación de éxitos internacionales, ahora es el espacio donde la cantante de 58 años recupera su fuerza luego de enfrentar el síndrome de la persona rígida, una afección neurológica rara que impactó de manera profunda su rutina y su carrera.
La noticia de que Dion retomará sus presentaciones en vivo generó expectativa entre sus seguidores. Según un reportaje de Harper’s Bazaar, la artista inicia una nueva etapa tras años de incertidumbre y tratamientos intensivos.
La residencia de cinco semanas en París, prevista para septiembre de 2026, marca el retorno de una de las voces más reconocidas de la música pop. La propia cantante resumió la expectativa por reencontrarse con su público: “Ha pasado tanto tiempo, me gustaría ofrecerles algo para demostrarles cuánto los he extrañado”.
En 2022, Dion recibió el diagnóstico de síndrome de la persona rígida, una condición autoinmune que puede provocar rigidez muscular severa y episodios de dolor intenso, destaca Infobae.
Según relató la cantante a Harper’s Bazaar, hubo días en los que apenas podía caminar y necesitaba dosis elevadas de medicación para sobrellevar las actividades cotidianas.
La progresión de la enfermedad obligó a Dion a cancelar conciertos e incluso suspender una gira completa en 2023, lo que afectó su vínculo con el público.
La artista explicó que los síntomas se manifestaron durante 17 años, aunque el diagnóstico formal llegó solo en 2022. En ese periodo, los motivos oficiales para cancelar presentaciones solían atribuirse a infecciones leves o problemas menores de salud.
El documental “I Am: Céline”, estrenado en 2024, mostró la realidad de la cantante frente a la enfermedad, incluyendo episodios en los que el dolor le impedía moverse o comunicarse.
La recuperación incluyó cambios en su rutina diaria y una estricta rehabilitación. De acuerdo con Harper’s Bazaar, la cantante realiza sesiones de Pilates de 90 minutos tres veces por semana y toma clases de ballet local los otros dos días.
